DAY AFTER DAY
Tiene los ojos de un verde gris iridiscente
Es una pequeña gata, una chamita perdida
Me enamoré de ella, y fue un grave error
Porque es mentira que 20 años son nada
Ya casi tengo 50 años: me llaman señor
Y tengo el alma de 15 años, fifteen forever
Pero, sí, comienzo a abandonar con gracia
Las cosas de la juventud; no más un rockstar
Me he quedado solo como una piedra
La gente no me quiere ni mirar
Amigos de la infancia me han dado la espalda
Solo mi madre permanece a mi lado siempre
No quisiera ya más currar de reportero
Quisiera ser músico y poeta, solo eso
¿Lo más sagrado para mí? mi abuela Carmen
Y Carmen, en latín, significa “canto, canción”
He renunciado a toda riqueza material
Por hacerme tesoros en el Cielo
Pero, es verdad, coqueteo con Satán
Eso me disminuye como católico; lo admito
Alimento mi diminuta felicidad de café con leche
De duchas frías, de poemas, de mamá, de siestas
Pero es una felicidad breve, como la de Borges
Son instantes que prefiero disfrutar, más que retener
Sabe Dios el día y la hora, pero –al fin- llegará la muerte
Me estoy preparando para ello: rezo a diario el rosario
Creo que allá arriba, si ganaste acá, está lo mejor
Pero solo Dios sabe el día y la hora; yo solo hago lo mío…

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